El presidente de la Federación Andaluza de Bandas de Música asistió al Concierto Mayor de la Banda de Música «La Mezquita» y a la entrega de los II Premios Mezquita, que reconocieron a cuatro figuras fundamentales en la creación y consolidación del movimiento federativo andaluz.
El presidente de la Federación Andaluza de Bandas de Música, Félix Ruiz, asistió el paso viernes 14 de agosto en Alboloduy al tradicional Concierto Mayor en honor a San Roque de la Banda de Música «La Mezquita» de Alboloduy (Almería), una cita especialmente emotiva que acogió también la entrega de la segunda edición de los Premios Mezquita.
Los galardones reconocieron a Liberto Amate Aguilar, Antonio López Picón, Manuel Arana Castillo y Andrés Valero Portillo, cuatro nombres estrechamente vinculados a los orígenes y al desarrollo del movimiento federativo de las bandas de música en Andalucía y protagonistas de una generación que comprendió la necesidad de unir, organizar y representar colectivamente a estas entidades.
Para Félix Ruiz, el reconocimiento tuvo un significado especialmente importante por su condición de actual presidente de la Federación Andaluza.
«Anoche no estaba únicamente ante cuatro personas que han dedicado buena parte de su vida a las bandas de música. Estaba ante una parte de nuestra propia historia. Ellos pertenecen a una generación que entendió que las bandas necesitaban unirse, organizarse y disponer de una voz común para defender aquello en lo que creían».
Ruiz destacó el enorme valor de poder compartir este reconocimiento con quienes contribuyeron decisivamente a construir las estructuras federativas que hoy representan al movimiento bandístico andaluz.
«Hay legados que no se reciben para conservarlos en una vitrina. Se reciben para hacerlos avanzar. Hoy tengo el enorme honor, pero también la responsabilidad, de presidir una Federación que otros comenzaron a levantar hace décadas. Recoger aquel testigo significa respetar profundamente lo que hicieron, pero también asumir el compromiso de continuar el camino, afrontar nuevos retos y conseguir que nuestras sociedades musicales ocupen definitivamente el lugar que les corresponde».
La ceremonia permitió así unir diferentes generaciones de un mismo movimiento: quienes comenzaron a construir sus estructuras de representación y quienes hoy tienen la responsabilidad de proyectarlas hacia una nueva etapa.
La noche tuvo además como gran protagonista a la Banda de Música «La Mezquita» de Alboloduy, una formación con más de 130 años de historia y profundamente vinculada a la identidad cultural del municipio.
La formación afrontó un repertorio exigente y ambicioso, ofreciendo una interpretación que encandiló al numeroso público congregado y demostrando el extraordinario nivel artístico que puede alcanzarse desde el trabajo continuado, la formación y el compromiso colectivo.
Ruiz felicitó expresamente a todos sus músicos y destacó el enorme valor que supone mantener y hacer crecer una formación de estas características generación tras generación.
«Cuando una banda con esta historia sube a un escenario y es capaz de enfrentarse a un repertorio de esta exigencia con seriedad, ilusión y nivel artístico, detrás hay muchas horas de ensayo, pero también generaciones enteras trabajando para que la música continúe formando parte de la vida de un pueblo».
El presidente de la Federación Andaluza quiso reconocer igualmente el trabajo de su director, José Vicente Ibáñez Valverde, por su dedicación y por su contribución durante décadas al crecimiento artístico, educativo y humano de la formación.
La velada tuvo también espacio para reconocer a quienes han trabajado durante toda una vida por la banda, muchas veces lejos de los focos. Entre ellos, el propio padre del director, también homenajeado por su dedicación y compromiso con la entidad. Un reconocimiento especialmente simbólico de esa transmisión entre generaciones que permite comprender cómo una institución musical puede atravesar décadas y continuar siendo parte esencial de su comunidad.
Para Ruiz, precisamente ahí reside buena parte de la importancia de lo vivido en Alboloduy:
«Las instituciones no aparecen de la nada. Antes de nosotros hubo personas que ensayaron, enseñaron, dirigieron, gestionaron, viajaron, convencieron y dedicaron miles de horas de sus vidas para construir lo que hoy hemos recibido. Recordarlas no significa mirar hacia atrás. Significa saber de dónde venimos para decidir hacia dónde queremos ir».
El presidente agradeció finalmente a la Asociación Músico-Cultural «La Mezquita» la invitación y la iniciativa de unos Premios concebidos para recuperar y reconocer a personas cuya aportación ha resultado fundamental para la música y el asociacionismo.
«Me marché de Alboloduy profundamente emocionado. Por la música, por la banda y, especialmente, por haber podido abrazar y agradecer personalmente a quienes abrieron caminos que hoy otros tenemos el deber de continuar».
Y concluyó:
«Ayer ellos recibieron un reconocimiento por lo que hicieron. Nosotros recibimos algo todavía más importante: la responsabilidad de estar a la altura del legado que nos dejaron y de seguir construyendo el futuro del movimiento de las sociedades musicales andaluzas».




